Lo que usted debe saber en el momento de escoger un tratamiento quirúrgico
El tratamiento quirúrgico de la obesidad es una cirugía mayor. Aunque la mayoría de los pacientes disfruta de una mejora en sus condiciones de salud relacionadas con la obesidad (como movilidad, imagen de sí mismos y autoestima) luego de los buenos resultados de una cirugía de reducción de peso, esto no debe constituir la motivación primordial para someterse al procedimiento. La meta es vivir mejor, en forma más saludable y más largo tiempo.
Esta es la razón por la cual usted debe tomar la decisión de operarse sólo después de estudiar y consultar cuidadosamente con un cirujano bariátrico experimentado o un médico general familiarizado con el tema. Un cirujano calificado debe contestar sus preguntas con claridad y explicarle los pormenores exactos del procedimiento, la situación del periodo de recuperación y la realidad del cuidado de seguimiento postoperatorio requerido. Como parte de la evaluación rutinaria de la cirugía de reducción de peso, ellos pueden solicitarle a usted que consulte con un dietista o nutricionista y con un psiquiatra o terapeuta. Esto le ayudará a establecer un entendimiento claro de los cambios conductuales postoperatorios que son esenciales para los buenos resultados a largo plazo. Es importante recordar que no hay una garantía absoluta en ningún tipo de procedimiento médico o quirúrgico. Incluso en los procedimientos más simples se pueden presentar resultados inesperados. Sin embargo, lo que sí se puede afirmar es que este tratamiento quirúrgico de la obesidad sólo tiene éxito cuando los pacientes adquieren un compromiso de por vida. Algunos de los desafíos que enfrenta una persona después del tratamiento quirúrgico de la obesidad pueden ser insospechados. Los cambios en el estilo de vida pueden crear relaciones tensas en la familia y en el matrimonio. Para ayudarles a los pacientes a alcanzar sus metas y a lidiar con los cambios que conlleva la cirugía de reducción de peso, la mayoría de los cirujanos bariátricos ofrece atención de seguimiento, que incluye grupos de apoyo, dietistas y otras formas de educación continuada.
En definitiva, la decisión de someterse al procedimiento depende enteramente de usted. Después de haberse enterado de toda la información, usted debe decidir si los beneficios pesan más que los efectos secundarios y las posibles complicaciones. Esta cirugía es tan sólo una herramienta. Su éxito definitivo depende de la observación estricta del régimen recomendado de dieta y ejercicios, así como de los cambios en el estilo de vida.
HOSPITALIZACIÓN
La mayor parte de la estancia de los pacientes en el hospital es de aproximadamente cinco a ocho días después de un procedimiento abierto y de dos a cinco días después de un procedimiento laparoscópico. A usted se le podrá dar de alta cuando:
1 .Pueda tomar suficientes líquidos y nutrientes por vía oral para prevenir la deshidratación
2. No tenga fiebre
3. Tenga un adecuado control del dolor con medicamentos
Según el procedimiento realizado, se pueden colocar uno o dos tubos pequeños alrededor de la bolsa gástrica y la derivación del estómago para drenar los líquidos corporales después de la cirugía. Éstos por lo general se retiran en el curso de tres a diez días. Para ayudar a evitar la formación de coágulos sanguíneos, le colocarán en las piernas medias antiembólicas u otros dispositivos de compresión, y su cirujano le solicitará que intente ponerse de pie y caminar lo más pronto posible, normalmente dentro de las primeras 24 horas del postoperatorio. Dependiendo de su condición médica, hay la posibilidad de que se le envíe a la unidad de cuidados intensivos para supervisar de cerca su actividad cardiaca y pulmonar. De acuerdo con el hospital, se les puede pedir a los pacientes que normalmente utilizan Presión Continua Positiva de la Vía Aérea (PCPVA) o Presión Binivel Positiva de la Vía Aérea (PBPVA) para la apnea obstructiva del sueño, que traigan sus aparatos consigo para emplearlos inmediatamente después de la operación.